Saluda a cada compañero que pasa por su lado y me presenta a un trabajador, a otro y otro como padre orgulloso, pero sobre todo como el amigo más leal que no quiere ser reconocido sin que lo sean ellos también. Qué mejor forma de conocer el trabajo de un líder sindical que apreciar la relación con los trabajadores.

Jorge Enrique Pupo Naranjo, secretario general del buró sindical del capitalino Hotel Nacional de Cuba y delegado al 22 Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba es un hombre alegre, firme, amable, decidido, enamorado de lo que hace.
“Aquí llegué con 26 años, después de terminar mi labor en las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Soy asistente de servicio de alojamiento, lo que se conoce como maletero, y nunca pensé que crecería tanto en lo personal y en lo profesional.
“Hay quienes creen que un maletero puede ser cualquiera, pero hay que prepararse, aprender idiomas, tener buenos modales y principalmente, inspirar confianza porque recibimos clientes muy importantes que depositan sus pertenencias en nuestras manos. Imagínate hasta nuestro Presidente viene”, me cuenta Pupo con orgullo.
Su labor sindical es otra de las grandes pasiones para este hombre que siente como suyo cada rincón de esta emblemática institución. “Estudio mucho para entender cada norma que se aprueba y así explicar todo con claridad al colectivo. Y bueno, ahora para participar en el Congreso recibí también un curso excelente en la CTC que me servirá para representar bien al sector del turismo. Ya hablo mucho mejor y sin pena”, dice y sonríe feliz.
El entusiasmo de Jorge Enrique Pupo Naranjo brota desde la mirada, que muestra sus anhelos por rozar la perfección en su trinchera de combate. Comenta sobre el Club de Veteranos Activos, de la brigada Elpidio Sosa, de los tambores que traen sus colegas para bailar en las fiestas y de otras buenas y no tan buenas experiencias, aunque en realidad solo veo que su alma alberga un sinfín de ideas para hacer del Hotel Nacional de Cuba un destino siempre mejor.