Gaza, ¿la paz de los sepulcros?

Gaza, ¿la paz de los sepulcros?

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El primer paso para pensar la paz en el Medio Oriente es que los palestinos tengan, al menos, el Estado que les prometieron en 1947, cuando los poderosos decidieron cederle una porción de su tierra a Israel.

De aquel acuerdo solo se avanzó en la construcción del Estado de Israel que ha devenido gendarme del mundo árabe, especialmente de los palestinos que desde entonces han sido desplazados, acosados y asesinados.

 

 Palestinos en Beit Lahia (Gaza) en tiendas de campaña que han levantados entre los escombros de sus hogares. Foto: © Anadolu

 

El capítulo más reciente de ese genocidio comenzó en octubre del 2023 y acumula más de 48 mil muertos, cifra que se torna espeluznante si tenemos en cuenta que la mayor parte son mujeres y niños.

Aunque en Gaza siguen muriendo personas todos los días, hay un “alto al fuego” vigente desde el pasado 19 de enero. Desdichadamente no fueron las bajas ni la casi total destrucción de la infraestructura civil lo que condujo a esta tregua sin paz. Lo que obligó al gobierno de Benjamín Netanyahu a negociar fue, en gran medida, la presión interna.

Un estudio realizado en el 2024 por el Centro Académico Israelí Rubí reveló datos “preocupantes” sobre la tendencia migratoria que expresan los colonos israelíes, la cual se ha incrementado en apenas dos años en 6 puntos porcentuales.

 

 Palestinos regresan al norte de Gaza tras la entrada en vigor del alto al fuego. En la imagen, edificios colapsados a lo largo de la calle Saftawi en Jabalia. Foto: Omar Al-Qattaa/AFP

 

A esto se suma que un número creciente de israelíes se muestra decepcionado de la opción militar por la que optó su Gobierno pues, tras 15 meses de guerra, se vio obligado a negociar para traer de vuelta a los secuestrados.

El descontento allanó el camino hacia un pacto frágil pero esperanzador, sobre todo para los prisioneros, sus familiares y las decenas de gazatíes que dependen de la ayuda humanitaria para sobrevivir.

Según el acuerdo, 600 camiones de alimentos, agua, medicamentos, tiendas de campaña y otros artículos de primera necesidad entrarían a Gaza cada día durante las seis semanas iniciales de alto el fuego, incluidos 50 de combustible. La mitad de la carga se distribuiría en el norte, donde los expertos han advertido de que la hambruna es inminente.

Pero el auxilio no está llegando según lo previsto y Hamas amenazó con suspender la liberación de rehenes y volver a atacar. Afortunadamente, la tensión no pasó a mayores y este sábado se concretó la sexta ronda de intercambio: los israelíes Alexander (Sasha) Trufanov, Iair Horn y Sagui Dekel-Chen se reencontraron con su familia; mientras que 369 prisioneros palestinos fueron devueltos a Gaza.

Las ceremonias de entrega de los cautivos al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), transmitidas en vivo por diversas cadenas noticiosas, se han convertido en parte de la confrontación mediática. Las imágenes, desgarradoras en algunos casos por las pésimas condiciones de salud en que se encuentran algunos de los liberados de ambos bandos, amplifican el terror y  devienen demostraciones de fuerza que impactan, sobre todo, en la población civil.

Hamas, por su parte, ha aprovechado la oportunidad para exhibir su armamento y hacer gala de una extraordinaria capacidad de reclutamiento, incluso en el difícil contexto de la guerra.

¿Qué vendrá después?

Mientras algunos rezan porque comiencen a negociar la segunda fase del alto al fuego, el presidente Donald Trump habla de una Franja sin palestinos, idea que dejó al mundo boquiabierto, sobre todo a las naciones del Medio Oriente.

Los gobiernos de Egipto y Jordania, que según el magnate deberían recibir a los más de dos millones de gazatíes que han sobrevivido, estuvieron entre los primeras en protestar y calificaron la iniciativa de “altamente desestabilizadora” para la región.

El ministro de Exteriores jordano Ayman Safadi declaró este fin de semana en una Conferencia de Seguridad en Múnich, Alemania, que el 35 % de su población son refugiados, “no podemos permitirnos más” y precisó que “los palestinos no quieren venir a Jordania y nosotros no queremos que vengan”.

Arabia Saudita, por su parte, convocó a una reunión en Riad a la que deben asistir autoridades de Egipto, Jordania y Emiratos Árabes Unidos. El propósito es hacer frente a los sueños trasnochados de Trump con un plan emergente para Gaza que incluye la creación de un fondo de reconstrucción liderado por las naciones del Golfo.

Hasta el momento, ninguna de las opciones da voz a los palestinos. En el mejor de los casos, hablan en su nombre, como si para ese sufrido pueblo solo estuviera reservada la paz de los sepulcros.

 

 

 

 

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