Desafíos y recompensas del veterinario cubano

Desafíos y recompensas del veterinario cubano

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“El sueño de un veterinario es que existan las condiciones que necesita un animal para desarrollarse y expresar todo su potencial genético y productivo, en esas circunstancias se reducen las probabilidades de enfermar. El peor momento es cuando sabemos que no tenemos todos los recursos”.

 

Así describe Ana Babastro Veranes la profesión a la que ha dedicado 37 años de su vida. Actualmente dirige la UEB Servicios Especializados en Veterinaria y Reproducción, encargada de velar por la salud de unas 5 mil cabezas de ganado vacuno, bufalino, ovino-caprino y cunícola, en la Empresa Agropecuaria Bacuranao.

 

La médica veterinaria Ana Babastro Veranes ha dedicado 37 años a la profesión. Desde hace dos años dirige la UEB Servicios Especializados en Veterinaria y Reproducción de la Empresa Agropecuaria Bacuranao. Foto: Heriberto González Brito

 

“Ser veterinario necesita de vocación, tienes que sentirte comprometido con la salud de los animales. Es un trabajo duro, sales al amanecer y cuando crees que vas de regreso a casa, te llaman porque hay una vaca pariendo o un ternero intoxicado”, narra.

“La experiencia de tantos años en el sector facilita algunas cosas, pero es una profesión dura, especialmente para las mujeres, porque implica un esfuerzo físico para el que no estamos diseñadas. Eso puede suceder, por ejemplo, en el parto de una vaca si el ternero no viene en la posición correcta. Entonces hay que acomodarlo, eso lleva técnica y fuerza. Estar en un cepo toda una mañana haciendo análisis de sangre o vacunando también son actividades agotadoras”.

La UEB Servicios Especializados ha devenido referente de los desafíos y recompensas que tienen los médicos veterinarios cubanos hoy, sobre todo los vinculados a los animales clasificados como de interés económico.

En esta laboran algo más de medio centenar de personas comandados por Babastro y Roberto Trujillo, quien se desempeña como jefe del colectivo técnico. Ambos reconocen que la carencia de alimentos es lo que más impacta en los actuales índices de mortalidad que tienen.

 

Roberto Trujillo, jefe del colectivo veterinario de la UEB Servicios Especializados en Veterinaria y Reproducción de la Empresa Agropecuaria Bacuranao. Foto: Heriberto González Brito

 

“La falta de combustible y otros recursos imposibilitan que los animales sean atendidos como es debido. Algunos padecen trastornos nutricionales y desnutrición”, refirió Babastro.

“Tenemos casos de mal manejo, desconocimiento e irrespeto a los procedimientos. Ahí el Decreto-ley 31 de Bienestar Animal se convierte en herramienta útil para que el Centro Nacional de Sanidad Animal (Cenasa) pueda actuar. A nosotros también nos sirve para elevar la exigencia a los criadores”, argumentó Trujillo.

 

Prevenir para no enfermar

“El sistema de vigilancia y los programas de lucha contra ciertas enfermedades implementados por el Ministerio de la Agricultura y el resto de las instituciones encargadas del tema nos han mantenido libres de muchas de las epidemias ocurridas en el mundo, las cuales han tenido una alta mortalidad”, comentó Babastro.

“La brucelosis y la tuberculosis era lo que más afectaba la masa ganadera cubana, pero esos programas de los últimos años nos han dejado libres de ellas. Actualmente lo frecuente son problemas respiratorios, parasitosis y enfermedades asociadas a la infestación de garrapatas”, aseguró.

Babastro esbozó entre las dificultades actuales la inestabilidad en el suministro de medicamentos, vacunas y reactivos para el diagnóstico e investigaciones, lo que les ha llevado a reforzar la labor preventiva e incorporar el uso terapéutico de la llamada medicina natural tradicional.

La directora de la UEB aseveró que en sus predios cumplen con el esquema de vacunación indicado: “Nuestros animales están inmunizados contra las leptospirosis y también reciben la vacuna Gavac, que fabrica Labiofam contra las garrapatas”.

 

La UEB Servicios Especializados en Veterinaria y Reproducción cuenta con un laboratorio de diagnóstico que estudia las muestras de toda la masa ganadera de la Empresa Agropecuaria Bacuranao, así como de cuidadores privados y de las UBPC y cooperativas de La Habana, Mayabeque y Artemisa. En la imagen, Marinelkis Delgado, Gladimir Torres y Dairelys Mederos, técnicas veterinarias encargadas del laboratorio. Foto: Heriberto González Brito

 

“Tenemos 27 veterinarios, cada uno atiende 4 o 5 unidades, por lo general cercanas a su zona de residencia. A ellos corresponde hacer la inspección diaria a la masa ganadera a su cargo, diagnosticar si hay algún síntoma, aplicar tratamiento, dar seguimiento y reportar”, explicó Babastro.

“Los veterinarios debemos trabajar muy de cerca con el personal pecuario, ellos son los encargados del manejo directo a los animales y sus crías”, apuntó Trujillo, un convencido de que el conocimiento y el proceder resultan esenciales en los resultados productivos.

El cambio implementado en el sistema de crianza de los bovinos (vacunos y búfalos) exige transformar las rutinas de los criadores: “Antes los terneros se recogían de 7 a 10 días de nacidos y se les llevaba a centros de recrías donde crecían con sustitutos y reemplazantes artificiales”, precisó Babastro.

Actualmente se mantienen con amamantamiento restringido junto a sus madres hasta el destete a los 240 días. Esto ha afectado la producción de leche pues el ternero debe tomar, al menos 4 litros diarios, pero garantiza mayores niveles de sobrevivencia.

“La crianza artificial que usábamos antes tiene ventajas y desventajas. Al tener los animales hacinados en un lugar, había que darle más atenciones, pero el criador se dedicaba solamente a los terneros, mientras que los vaqueros ordeñaban y atendían las vacas”, acotó la directora.

“Actualmente no hay especialización, el criador asume todas las obligaciones y eso contribuye a que algunos presten menos atención a los terneros, lo cual tiene consecuencias negativas pues esos animales están en la etapa más vulnerable de sus vidas”.

 

Los vaqueros son responsables de cuidar y alimentar a las vacas y también a los terneros. Foto: Heriberto González Brito

 

Si unos pueden, todos pueden

“Los casos de alta mortalidad que hemos tenido han sido por mal manejo”, reveló Trujillo. “El más reciente fue en la UEB Bijirita, en Santiago de las Vegas, por eso solicitamos la intervención de Centro Nacional de Sanidad Animal (Cenasa), la autoridad estatal encargada de fiscalizar el cumplimiento del Decreto ley 31 de Bienestar Animal”, dijo Trujillo.

“Conocemos las carencias y complejidades, pero si unos pueden hacerlo bien, todos pueden”, sostuvo.

 

La Empresa Agropecuaria Bacuranao ha incrementado la cría de búfalos, especie que destaca por su rendimiento en la producción de leche y carne. Foto: Heriberto González Brito

 

Según los entrevistados, este tipo de situaciones tan lamentables, donde los animales no solo carecen de alimentos, sino también de agua, ha ocurrido en unidades de la empresa estatal y también en las UBPC y cooperativas que atienden.

“Cada animal debe disponer diariamente de una cantidad de alimentos equivalente el 10 % de su peso vivo. Es lo mínimo. Hoy, ante la falta de pienso y otros sustitutos, eso se traduce en pastos y forrajes que el vaquero debe sembrar, cortar, trozar y servir.

“La tarea es difícil. Imagina una unidad como El Coronel que tiene más de 40 búfalos, cuyo peso promedio supera los 300 kg. Además, hay vaquerías que carecen de maquinarias o de terrenos cultivados con ese fin. Todo eso sucede, pero hay que garantizar el alimento a los animales”, insistió el jefe de los veterinarios.

“Por eso se impone implementar un programa sostenible de siembra de alimentos, es algo en lo que la Empresa ha estado trabajando”, adelantó la directora.

 

La vaquería El Coronel es una de las unidades en las que se ha sustituido el ganado vacuno por búfalos. Allí cuidan de 30 hembras, 1 semental y 11 bucerros. Los encargados de su custodia, ordeño y alimentación son Midiala Ruíz y Eduardo López (en la foto). Foto: Heriberto González Brito

 

Día de la Medicina Veterinaria

Los desafíos profesionales del sector veterinario, nunca ajenos a los retos económicos del país, han sumado los organizativos y éticos que impone el desarrollo de conceptos asociados al bienestar animal, muchos de los cuales fueron incluidos en el decreto ley sobre el tema aprobado en abril del 2021 por el Consejo de Estado.

Esa legislación ha sido un punto de partida válido para la mirada mucho más abarcadora y rigurosa que necesita el tema.

Cuando hurgamos en sus cimientos llegamos a la Resolución número 254 del Instituto Nacional de la Reforma Agraria, firmada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz el 24 de marzo de 1961, mediante la cual se unificaron los servicios veterinarios de la nación en la Sección de Sanidad Pecuaria.

En saludo a esa fecha quedó instituido el Día del Trabajador de la Medicina Veterinaria en Cuba y desde entonces muchos han sido los desafíos de la especialidad, entre ellos la necesidad de crear especialistas entregados como Babastro y Trujillo.

 

A propósito del Día de la Medicina Veterinaria, el Sindicato Nacional de Trabajadores Agropecuarios, Forestales y Tabacaleros de Cuba (SNTA) entregará a medio centenar de veterinarios la distinción Marcos Martí. Además, reconocerán los buenos resultados alcanzados por Villa Clara y Guantánamo en el trabajo veterinario. Foto: Heriberto González Brito

 

Datos del Ministerio de la Agricultura refieren que en el país existe una decena de universidades y 14 escuelas para de nivel medio en las que se estudia Medicina Veterinaria. Ellas han graduado miles de especialistas que laboran directamente en unidades pecuarias e instituciones de investigación de referencia internacional como el Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria y el Instituto de Ciencia Animal.

Gracias al quehacer de esos expertos, Cuba ha conseguido librarse del 67 % de las enfermedades más frecuentes identificadas por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).

No obstante, tomando en cuenta que cada año surgen cinco enfermedades humanas nuevas, tres de ellas de origen animal, y que el 75 % de las enfermedades emergentes se originan en reservorios animales, el sistema de la medicina veterinaria sigue teniendo una importancia estratégica.

El sector ha enfrentado además agresiones biológicas externas, una de las formas empleadas por los enemigos de la Revolución para socavar el desarrollo del país. Esas acciones marcaron coyunturas particularmente complejas como las de 1971 y 1980 con la epidemia de fiebre porcina africana.

 

Prevenir es la mejor cura

El diseño de una política eficaz de prevención exige de una adecuada inmunización frente a las enfermedades más comunes. Conocedores de esa certeza, los científicos cubanos optaron por fabricar vacunas nacionales que alcanzaran niveles de seguridad y efectividad similares a las disponibles en el mercado internacional.

Tal empeño se tradujo en el desarrollo e industrialización escalonada de centros de alta especialización, como el Grupo Empresarial Labiofam, donde se investiga, produce y comercializa ese tipo de productos.

Un artículo publicado recientemente en la revista digital Anales de la Academia de Ciencias de Cuba (Pasado, presente y futuro de las vacunas veterinarias clásicas cubanas: aportes a la salud animal) refiere que “las vacunas veterinarias clásicas cubanas desarrolladas e implementadas desde el período 1964-1993 para la prevención de viruela aviar, bronquitis infecciosa aviar, bursitis infecciosa, neumoencefalitis aviar, carbunco sintomático, encefalomielitis equina (tipo este) e icterohemoglobinuria bacilar bovina, continúan siendo aquí la primera y única opción de reconocida efectividad”.

El texto asegura que su rápida implementación “constituyó una experiencia exitosa de integración entre ciencia, industria biofarmacéutica veterinaria, autoridad regulatoria y ganaderos”.

La producción de carne, leche y sus derivados es parte de la misión integradora de los veterinarios empleados en el sector pecuario, de ellos depende que la masa ganadera tenga salud y reciba los cuidados que merece para que esos productos lleguen, algún día, a la mesa de los cubanos.

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