En los trabajos —pintura y escultura— de pequeño, mediano y gran formato, reunidos en la exposición titulada Pablo y José, se dice cubano, del reconocido creador de las artes visuales Kamil Bullaudy Rodríguez (Velasco, Holguín, 1962), este artífice pone a consideración del espectador un proyecto que mueve sensibilidades y emociones, desde un arte eminentemente barroco y en ocasiones surrealista, del que en ambientes puntualmente expresionistas, emana la poesía (otra, pictórica) para, a través del color —esencialmente cálido, como el cubanísimo Caribe — y el lenguaje de las composiciones, rendir culto a dos trascendentales hombres que dejaron su impronta humanística en la historia nacional.

Abierta al público hasta el venidero 24 de febrero, en el Centro Provincial de Artes Plásticas y Diseños, ubicado en Calle Oficios, esquina a Luz, en La Habana Vieja; este proyecto colateral a la XV Bienal de La Habana en el que se fusionan la pintura, el dibujo, la poesía y la música, está conformado por 145 piezas de diferentes formatos y técnicas, y fue concebida por el prolífico pintor, dibujante y ceramista en homenaje al Héroe Nacional de Cuba, José Julián Martí Pérez (La Habana, 28 de enero de 1853-Dos Ríos, 19 de mayo de 1895), y al cantautor y músico Pablo Milanés Arias (Bayamo, 24 de febrero de 1943-Madrid, 22 de noviembre de 2022), uno de los padres del Movimiento de la Nueva Trova.

Considerado como el artista de las artes visuales que más ha incursionado en la imgen del Apóstol, con más de tres mil obras, Kamil evoca las figuras de los dos excelsos cubanos para lo cual toma como hilo conductor la fecha del 24 de febrero por dos razones fundamentales: la primera, porque ese día, de este año, se conmemora el aniversario 130 del inicio de la acción armada organizada por José Martí, como máximo representante del Partido Revolucionario Cubano, para lograr la independencia de Cuba, gesta indistintamente conocida como la Guerra del 95, la Guerra Necesaria o la Guerra de Independencia de Cuba.

Igualmente, un 24 de febrero, hace ahora 82 años, vino al mundo el célebre cantautor cubano, también fundador del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, cuyas piezas musicales, de casi todos los géneros de la música popular cubana, se caracterizan por textos poéticos y profundos, con gran influencia del filin. Kamil igualmente se inspiró en el hecho de que Milanés nació en la legendaria ciudad de Bayamo, municipio capital de la provincia Granma, la segunda villa fundada en Cuba por el Adelantado Diego Velázquez el 5 de noviembre de 1513, con el nombre de San Salvador de Bayamo; Cuna de la Nacionalidad Cubana, donde se cantó por primera vez nuestro Himno Nacional, compuesto por Pedro Figueredo. Allí igualmente nacieron los próceres de la independencia Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo, el Padre de la Patria; y Francisco Vicente Aguilera, el Padre de la República.
Sobre el título de la exposición el artífice señaló que Pablo y José son dos nombres comunes que pueden ser los de cualquiera y con la expresión “se dice cubano” subraya la cubanía de estos dos extraordinarios hombres que con su lírica unen a todos los cubanos.

Para honra personal y de su inseparable compañera en el amor y el arte, la también coterránea suya, Isis Tejeda Paneque, fiel amiga desde los años mozos de la adolescencia, a este inquieto creador el destino lo premió, desde el año 1993, con el traslado de su residencia-estudio hacia la Plazuela del Ángel, justo frente a la iglesia del Santo Ángel Custodio, en La Habana Vieja, donde el 12 de febrero de 1853, 15 días después de su nacimiento, fue bautizado un bebé que tenía por nombre José Julián Martí y Pérez.
Desde su taller se hizo recurrente e interminable el entretejido de historias que narran disimiles sucesos y acciones que tienen que ver con la fértil existencia del Maestro. En tal sentido ha reiterado que desde que Martí llegó a su vida, es mejor artista y mejor ser humano.

En algunas obras sobresale el pensamiento y la belleza del legado martiano —revolucionario, culto, social…— vigente en nuestros días; y en otros, la espléndida sonrisa de Pablo, uno de los artistas más querido por su pueblo en cuya obra confluyen los más valiosos exponentes de la música insular. La muestra fue acompañada por algunas de sus más emblemáticas composiciones.
En estas composiciones asimismo se evidencia un recurrente uso de diferentes tipos de flores cubanas (rosas, margaritas, mar pacifico, orquídeas…), como una manera de representar disímiles emociones, como la pureza, la inocencia, la belleza y la delicadeza; presentes en el ideario de Pablo y José. Fascinante universo de simbolismo que no solo embellece el lienzo, sino que también transmite mensajes profundos sobre la vida, el amor y la muerte; en tanto comunica mensajes ocultos y significados profundos a través de la naturaleza, a la vez que capta la atención del observador.
