Hace casi dos decenios, al calor de la Revolución Energética, quedaron emplazadas en la llamada zona industrial de Sancti Spíritus y en las afueras de la ciudad de Trinidad, centrales eléctricas adscritas a la Empresa de Mantenimiento y Generación por Grupos Electrógenos Fuel (Emgef). Entonces se acrecentó la generación distribuida en la provincia. El territorio, distante de las grandes plantas térmicas, se ubicó en el mapa de la generación de electricidad en el país.
Con una potencia instalada de 34.65 MW, estables indicadores de generación y de entrega al Sistema Electroenergético Nacional, la central espirituana, junto a sus homólogas han funcionado como un alivio para los vaivenes de la situación energética de la nación. En el actual contexto de contingencia incidieron de manera favorable en la disminución de los apagones. Por esas razones, la empresa mereció la sede del acto por el Día del Trabajador Eléctrico que se celebra cada 14 de enero.
Un abrazo entre los hombres y las máquinas
“Estas baterías estaban destinadas para entrar al sistema en los horarios picos. En los últimos años, ante las salidas de las termoeléctricas, los motores generan las 24 horas prácticamente todos los días. Estamos a disposición del despacho nacional. La generación distribuida se sincroniza muy rápido y tiene las bondades de subir o bajar las cargas. Por esa razón, cuando se ha cortado la transferencia nacional, sobre todo tras el impacto de fenómenos meteorológicos, hemos podido alimentar los circuitos de los hospitales de la ciudad espirituana”, explicó Wilman Montero del Valle, especialista principal de Mantenimiento de la unidad empresarial de base (UEB) Emgef Sancti Spíritus.
La gestión de la entidad se ha caracterizado por cumplir todos los indicadores técnicos económicos y de generación. Es líder en la cultura tecnológica y medioambiental. “Para mantener esos índices de eficiencia es imprescindible el extra del colectivo laboral, integrado por trabajadores que respaldan el compromiso de generar electricidad y superar imprevistos”, puntualizó Jorge Araújo Rodríguez, director de la UEB.
Las dificultades del país limitan la entrada de piezas para los mantenimientos generales, pero los trabajadores de la Emgef se declaran fieles guardianes de las máquinas. “Esta tecnología bien atendida tiene buen rendimiento. El mantenimiento y la oportuna atención a las averías son fundamentales para lograr la disponibilidad”, señaló el directivo.
“Aquí prevalece el sentido de pertenencia. Estamos atentos a cualquier derrame, fuga o vertimiento, para evitar fallas en los motores y que los índices de consumo se mantengan en norma para alargar la vida útil y la eficiencia de los motores. Tenemos un tiempo promedio de solución de averías, con un elemento condenatorio del salario si la rotura rebasa las 24 horas, pero mantenemos en seis horas el tiempo promedio de solución”, afirmó Montero del Valle.
Según la experticia de Jailen Rodríguez Esquivel, especialista principal del Grupo Técnico, mantener el equipamiento en óptimas condiciones siempre disponible para trabajar requiere del esfuerzo de muchas personas. “Es una tecnología compleja, pero la trabajamos con bastante cautela y la innovación siempre está presente”.
El ingeniero mecánico rememoró con orgullo los aportes del Colectivo de Innovadores y Racionalizadores (CIR) para recuperar los ventiladores que enfrían los motores de la sala de máquina. “Está en proceso de remuneración de los autores las transformaciones en el diseño de los motores de arranque y se modificó la estructura del foso de vertimiento de residuales, en el que se modificaron las posiciones de las tuberías de decantación de los lodos para mejorar la calidad del residual en la última”.
Por esa inventiva la Emgef Sancti Spíritus mereció el Premio Provincial de Medio Ambiente otorgado por el Citma, mantiene la condición de UEB Ecológica y estables parámetros de eficacia desde el 2015, aseguró Belkis Delgado Martínez, secretaria general de la sección sindical.
“Somos un colectivo comprometido con la misión encomendada. Cumplimos los compromisos de generación y nuestros trabajadores son cuidadores de la instalación. Es una central muy limpia porque la organización y el control son un hábito”.