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Leonardo, un hombre útil y casi filósofo

A Leonardo García Valdés la vida le ha dado una satisfacción inmensa: saberse útil. Es un hombre conocido en Santa Clara, puede vérsele diariamente cerca del parque Leoncio Vidal, lugar donde labora desde hace dos décadas.

Con solo mirarlo te sorprende su sencillez, locuacidad y laboriosidad. Ama el lugar donde trabaja, al que llega en la madruga y regresa varias veces al día para mantenerlo limpio, higiénico y preservar sus valores históricos y ambientales.

«Atiendo una parte importante de ese parque, situado en la Plaza Mayor de la ciudad de Marta y el Che, y que da al Preuniversitario Osvaldo Herrera y el hotel Santa Clara Libre. Mi área siempre está que brilla; la barro, la cuido mucho. Todos me conocen, me saludan y siento que me quieren», afirmó con orgullo.

Hasta Leonardo llegan niños que le muestran cariño: «Imagínese Ud. vi enamorarse a sus padres, ahora los veo corretear a ellos por el parque. Eso me dice que me he puesto viejo, pero también he visto pasar la vida con satisfacción y amistad», afirmó  con filósofo.

«He sido testigo de cómo migran las aves de este parque, he sufrido cuando con las secuelas de los ciclones y también me duele la indisciplina social. Soy su guardián, lo amo y forma parte de mí»; confesó.

Durante algunos años Leonardo cuidó únicamente la glorieta de este parque, que es Monumento Nacional, pero es el guardián de la estatua de Doña Marta Abreu, patriota y Benefactora de Santa Clara, quien apoyó desinteresadamente la lucha mambisa que gestó José Martí.

«Hay que cuidar este parque, por su belleza y valores que son nuestros. Soy felíz de hacerlo, y por eso me siento útil, es lo más importante», concluyó y continuó con su faena, solo interrumpida por algunos su conversación con Trabajadores.

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